Blog 5 — “Nunca voy a cambiar”: la batalla detrás de una adicción

Jorge tiene 25 años y quiere dejar la cocaína.
Lo ha intentado varias veces. Ha prometido a su familia que esta vez será diferente. Ha borrado números de su teléfono, ha evitado ciertos lugares y durante un tiempo parece ir bien.
Hasta que vuelve a caer.
Después de cada recaída escucha la misma voz interior: “¿Para qué intentarlo otra vez? Tú eres así. Nunca vas a cambiar.”
Aquí necesitamos mucho discernimiento.
Una adicción puede tener dimensiones físicas, psicológicas, relacionales, sociales y espirituales. Por eso sería irresponsable decir simplemente: “Esto es un demonio”. Una persona que lucha con una adicción puede necesitar tratamiento profesional, acompañamiento pastoral, una comunidad segura, cambios radicales en sus hábitos y, en determinados casos, atención médica.
Pero tampoco debemos olvidar la dimensión espiritual.
La adicción muestra de manera dolorosa cómo algo que prometía placer, alivio o escape puede terminar reclamando el control de una persona. Lo que parecía ofrecer libertad termina produciendo esclavitud.
Y precisamente allí aparece la mentira: “Lo necesito.” “No puedo vivir sin esto.” “Ya no hay esperanza para mí.”
El evangelio habla directamente a esa desesperanza.
Santiago dice: “Sométanse, pues, a Dios; resistan al diablo, y él huirá de ustedes” (Santiago 4:7). Fíjate en el orden: primero someterse a Dios, después resistir.
La batalla espiritual no se gana simplemente diciendo palabras fuertes contra el enemigo. Comienza rindiendo nuevamente nuestra vida a Dios.
Para Jorge, eso puede significar pedir ayuda hoy. Romper el secreto. Alejarse de personas y lugares que alimentan su consumo. Permitir que otros caminen con él. Aprender a reconocer aquello que desencadena su deseo de consumir. Orar cuando llega la tentación. Y levantarse otra vez cuando ha caído.
Cristo no reduce a una persona a su adicción.
La identidad de Jorge no es “adicto”. Su lucha es real, sus decisiones tienen consecuencias y el camino hacia la libertad puede ser largo. Pero ninguna de esas cosas tiene derecho a pronunciar la última palabra sobre su vida.
En Cristo siempre existe un camino hacia la luz.
Para reflexionar: ¿Hay algo en tu vida que comenzó como una elección, pero que ahora parece estar eligiendo por ti?
Para leer: Santiago 4:6–10; Romanos 6:11–14.
Frase para recordar:La batalla por la libertad comienza cuando dejamos de luchar solos y volvemos a rendir nuestra vida a Dios.
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