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Blog 3 — La mentira que termina gobernando tu vida

Foto del escritor: Gerrit Vreugdenhil
Gerrit Vreugdenhil
hace 23 horas
2 min de lectura

Carlos tiene un buen trabajo. Su familia confía en él. En la iglesia, nadie sospecha que algo anda mal.


Todo comenzó con una pequeña decisión. Modificó algunos datos en un informe porque pensó que así evitaría un problema. Después tuvo que contar otra mentira para proteger la primera. Luego otra. Con el tiempo, aquello que parecía una solución pequeña se convirtió en una red de ocultamiento, ansiedad y miedo.


Cada vez que suena el teléfono, Carlos piensa: “¿Me habrán descubierto?”

La batalla espiritual no siempre comienza con algo espectacular. A veces comienza con una mentira que parecía conveniente.


Jesús llama al diablo “padre de mentira” (Juan 8:44). Eso no significa que cada mentira sea causada directamente por Satanás. Somos responsables de nuestras decisiones. Pero sí significa que, cuando elegimos vivir en la mentira, entramos en un terreno que corresponde al carácter y a la estrategia del enemigo.


La mentira promete protección, pero termina esclavizando.


Y existe otra forma de mentira quizá todavía más profunda: las mentiras que creemos acerca de nosotros mismos.


“No valgo nada.”“Nunca voy a cambiar.”“Dios ya se cansó de mí.”“Si los demás supieran quién soy realmente, me rechazarían.”“Tengo que controlar todo porque nadie va a cuidarme.”


Una mentira repetida durante años puede empezar a sentirse como verdad. Entonces ya no solo pensamos desde ella: comenzamos a vivir desde ella.


Por eso la renovación de la mente ocupa un lugar tan importante en la batalla espiritual. Jesús dice: “Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Juan 8:32).

La libertad comienza cuando dejamos que la luz de Cristo entre en aquello que hemos mantenido escondido.


Para Carlos, eso puede significar confesar, asumir las consecuencias y comenzar a reparar lo que ha hecho. Para otra persona puede significar identificar una mentira que lleva años creyendo y confrontarla con lo que Dios dice.


La batalla entre verdad y mentira se libra cada día en nuestra mente, nuestras palabras, nuestras decisiones y nuestras relaciones.


Y aquí aparece una de las preguntas centrales de Guerra Invisible: ¿qué voz está formando mi manera de pensar?


No basta con expulsar una mentira. Necesitamos llenar nuestra mente de la verdad de Dios.


Para reflexionar: ¿Qué frase negativa sobre ti mismo has repetido tantas veces que has comenzado a creerla?


Para leer: Juan 8:31–36; Romanos 12:1–2.


Frase para recordar:La mentira encierra; la verdad de Cristo abre el camino hacia la libertad.

 
 
 

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